jueves, 30 de julio de 2009

Dealin' with the pusher (parte 2)


En fin, había dos mesas ocupadas. En una estaban dos chavos ya medio borrachos, fumando y filosofando acerca de quién es mejor cantante de heavy metal, si Stephen Pearcy de Ratt o Dee Sneider de Twisted Sister. Mencioné que este lugar decayó muchísimo durante los últimos tres años y se convirtió en refugió de metaleros wannabes, reguetoneros y fresitas seguidores de viento en contra. Pero bueno, igual no recuerdo el tema de la charla de estos dos, pero si imagino que ha de haber sido tan interesante como el tópico que les describí anteriormente.

En la otra habían dos chavas, bastante feítas ellas. Una gordita, labios y ojos pintados de negro. Tenía una mirada que no decía nada. La otra era una flaca, morena, con ojos perdidos. Vestía una camiseta sin mangas, pantalón de lona azul y tenis. Las dos estaban acompañadas por tres patojos de unos 22 años. Todos fumaban y cantaban en coro Flor de Loto, de héroes del silencio que sonaba.

José, el nombre del nuevo amigo, y yo nos acercamos a la barra e inmediatamente pedimos el cubetazo. El chavo me habló de su traída. De por qué habían decidido vivir juntos. Después de dos cervezas, salió a hablar por teléfono y yo me quedé sólo en la barra. El lugar ya estaba algo más concurrido, y, justo al lado donde estaba sentado yo, había una mesa con unas cinco o seis personas. Eran colombianos, por el acento. Sólo una de ellas era mujer, y en realidad tenía más pinta de venir de la cuarta que de la catedral. En fin, en gustos se rompen géneros y en géneros se rompen madres, como dice mi viejo.

José entró de nuevo al bar. Al ver a los colombianos en la mesa se acercó a saludarlos muy efusivamente. De a ratos se sentaba conmigo y con ellos. Después del primer cubetazo, vino el segundo, y luego el tercero. La patoja morena de mirada perdida me empezó a parecer más interesante. Empezamos a hablar. Recuerdo que en esa época me entró mi fase de rock de los 80’s. Ella, de unos 20 años, no tenía mucha idea de lo que yo decía. Eso y que descubrí que su mirada perdida era el resultado de la combinación de una tarde de chupadera y el intento de “hacer trampa”. Pero a ella nadie lo explicó que se hace trampa con coca y no con mota.


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Sin embargo, no podía quejarme de mi noche. En realidad había resultado mucho mejor de lo que yo esperaba, ya que mi plan era el de ir al pasaje, tomar un par de chelas, esperar encontrar a alguien conocido y entablar una charla típica de sábado en la noche y luego volver a casa. En cambio me topé con que había hecho nuevas amistades, ya tenía como ocho cervezas encima y me estaba casaqueando a una patoja, que si bien no era el gran culazo, estaba mejor que la alternativa de volver solo, borracho y caliente.

Eran como las once y media de la noche. José estaba ya algo bolo. Empezó a preguntarme por mi situación laboral. –Mirá mano, yo ahorita no tengo chance. Estoy sobreviviendo con un pisto que tenía ahorrado y con algunos chancecitos que me salen- le dije.

-Pues mirá, si querés yo te consigo chance en la torre de tribunales- me dijo.
-Mmmm pues yo no tengo ni idea de qué podría hacer ahí.
-En realidad no tendrías que hacer nada del otro mundo. Yo te puedo conseguir un tu chance donde te pagan unos Q4 mil al mes. Si querés vas, si no no, pero igual la onda es que tendrías que trabajar conmigo.

En ese momento me sentí algo confundido, pero porque creía que ya sabía a donde iba a parar la charla. Momentos antes lo había escuchado, hablando con sus amigos colombianos acerca de su malestar porque esa misma semana habían apresado a uno de los capos guatemaltecos más influyentes en el mundo de la droga internacional. En realidad no reparé mucho en el tema, porque estaba medio encantado con la flaca de mirada perdida.

-Mirá pues, sólo tenés que vender para mí.

lunes, 27 de julio de 2009

Dealin' with the pusher (parte 1)


Era uno de esas noches en las que el deseo de mezclar mi sangre con un poco de alcohol fermentado se hacía necesario. Mi nueva condición de ciudadano del mundo, junto con la ansiedad de poner en práctica lo aprendido por errores cometidos en el pasado, me empujaba a aventurarme a buscar experiencias nuevas.

La falta de amigos era un factor determinante que alimentaba mis dudas. La opción de quedarme en casa peleaba con esa sensación de despojarme de viejas rutinas. Abajo, las calles emanaban un olor a festividad, a vida. De un lado a otro las ideas peleaban entre sí. Salir al mundo por primera vez por mi cuenta era un escenario más atractivo que quedarme adentro y pensar en lo que no tenía. Agarré mis llaves, un sudadero y me encaminé.

Tiempo después esa sería una rutina que se repetiría casi diariamente. Pero ahora era el primer paso. Es como eso que sentimos cuando somos niños y estamos aprendiendo a caminar. Varias veces nos dimos en la cara y nos dolió. Luego, aprendimos a meter las manos, pero una que otra vez nos caímos y nos dábamos en el culo. Finalmente, después de muchos intentos, caminamos, y luego olvidamos lo difícil que fue tomar la decisión de dejar la seguridad de una mano que siempre está ahí, se volvió rutinario, natural.

Saliendo de casa me topé con un tipo de unos 30 años, delgado, un poco más bajo que yo. Hablaba por teléfono cuando cruzamos camino. Mientras esperábamos en el elevador esbozó un -que onda, me acabo de pasar a vivir al 21, ahí estamos a las órdenes para lo que necesités- Bastante amigable. Un escenario que cazaba muy bien con las expectativas, mientras decidía salir de casa.

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-Buena onda, yo vivo en el 18, y pues ya sabés-. Mientras bajábamos al primer nivel, me comentó que se había mudado con su novia, una de las chicas que ocupaban el 21. Al llegar a nuestro destino me preguntó a dónde iba; -pues tengo ganas de una chela-. De la nada me dijo que me invitaba un cubetazo, en un bar que está a dos cuadras de donde vivíamos. Perfecto, sigue siendo un escenario que caza muy bien con mis expectativas. Un vecino borracho.

En mi cabeza eso se traducía en dos cosas: chupes seguidos y chavas. En mi disertación de lo que se me presentaba, mis conclusiones preliminares fueron: el chavo vive con su novia. La novia seguramente tiene amigas. Si hay güaro, lo más seguro es que las amigas sean borrachas. Si son borrachas, puede que también se pongan fáciles en determinadas situaciones. Todo cazaba perfectamente con mis expectativas planteadas antes de salir de casa.

Camino al bar le comenté al amigo, de quien hasta ese momento no sabía su nombre, que yo estaba corto de efectivo, y que sólo podría quedarme para dos chelas. –No hay clavo viejo, yo te invito- me dijo.

-Ah si, y eso, si no me conocés-
-Bueno, si querés va, igual yo me voy a pedir un mi cubetazo-

Puta, en realidad el escenario estaba mucho mejor de lo que yo me había planteado. Además de todo, gamonal el tipo. Y bueno, ante proposiciones como esta, es muy difícil negarse. Pues nada, entramos al lugar. Si no mal recuerdo, había una banda de esas que ni siquiera tocar covers pueden. En realidad ese lugar nunca me gustó. Surgió en una época en la que la séptima avenida fue utilizada como sede de los fresas wannabes que no tenían pisto para ir a bailar a cuatro grados y la zona viva. Había dos lugares; este, que hoy nos damos bien a llamar “el redondo”, y otro, que luego se mudó a vecindarios más prósperos y fugaces, digo fugaces porque creo que el lugar que se mudó a cuatro grados vivió menos de lo que existió en el centro.

viernes, 24 de julio de 2009

Here's a song by a gay guy

Creo, sin temor a equivocarme, que este ha sido uno de los episodios que más me ha cagado de la risa de Padre de familia. Es una parodia genial de Back to the future. Si la pueden ver, veánla. Acá el video de la canción al final


lunes, 20 de julio de 2009

Me pierdo en lugares comunes


Siempre he considerado al mes de julio como el mes en el que más me ataca la nostalgia. Digamos que de tres años, casi cuatro, para acá la razón es porque en esta época tenía una celebración bastante importante en aquellos días. Sin quererlo la otra vez me vi viendo fotos de un pasado que se “cerró” abruptamente, que no injustificadamente.

Pero esa no es la única razón, ni la más importante realmente. En realidad no me he dedicado a auscultarme internamente para conocer verdaderamente las causas de esa nostalgia que no sólo me invade por momentos, sino que me acompaña casi en cada momento. De pronto me siento recordando a amigos que en algún momento fueron extremadamente importantes en mi vida. De pronto mis imágenes se llenan con el rostro de alguien que ha sido esencial en mi desarrollo emocional y que, lamentablemente, no llegó a ser lo que, hasta no hace mucho, me hubiera gustado que fuera.

Y bueno, por ahí también vienen los pensamientos dedicados a mi hijo, a quien no miro todo lo que quisiera. Que me pierdo en deseos de verlo comerse al mundo con su inquietud y su curiosidad típica de la edad (y del apellido). Que añoro y sueño con su sonrisa y que cada momento que no la tengo cerca siento que algo de mi, lo único bonito y verdaderamente real de mí, se pierde momentáneamente.

Y si, también en estos tiempos en los que tanta gente nueva ha entrado, y salido, en mi vida, cada vez van alimentando más esa bolita nostálgica que rebota constantemente en mi cabeza, en mis brazos, en mi sonrisa y en cualquier cosa que hago.

Muchas veces la nostalgia pasa a convertirse en melancolía y puedo saborear los olores que este sentimiento me regala. Igual tampoco es que rechace esto que me hace ser lo que soy, porque al final eso soy. Simplemente sentí melancolía y nostalgia por no haber puesto nunca esto en “papel” y sacarlo del sistema…

P.D. 1 la foto es de un pasaje de San Marcos la Laguna, no encontré otra mejor para poner en el post.
P.D. 2 hace dos meses escribí un poema relacionado con este tema, pero no se grabó bien en el puto disco y se perdió para siempre, sólo alcancé a recuperar el nombre con el que lo grabé y es el título de este post.

martes, 14 de julio de 2009

Como dicen: del dicho al hecho...


En 1986, hace uuuuuu me dirían por ahí, en el Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias se realizó un espectáculo que tenía como objetivo conseguir fondos para ayudar a una institución que trabaja en pro de los niños con discapacidades físicas y mentales. A dicho evento se le dio el nombre de Teletón (no estoy seguro pero creo que fue una copia del nombre de un evento similar creado en México).

Para quienes no estaban en este mundo ese año, el evento fue un éxito total. Se llegó a la meta económica estipulada al inicio. Participaron un sin número de artistas, cantantes y actores internacionales (principalmente mexicanos). Recuerdo que yo babeaba cuando apareció Graciela Mauri quien conducía un programa infantil de la época. La conocí personalmente hace unos 6 años en una ocasión que vino a dar un concierto para niños, y sí, me seguía gustando la chava.

Pero bueno, estoy divagando. Desde esa fecha, la teletón guatemalteca se hizo famosa y, de un evento benéfico, pasó a convertirse en una especie de festival musical anual. Los organizadores crearon grandes empresas de montaje y producción de eventos. También surgieron productoras audiovisuales que producían cápsulas y mini reportajes de todo lo que rodeaba la labor de fundabiem, nombre de la institución que trabaja en pro de los niños.

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Recuerdo que todos los años con mi familia veíamos el evento por la tele. Esperábamos ansiosos los conteos finales e incluso nos desvelábamos por conocer el resultado final de las colectas. Poco importaba que los reportajes producidos por ellos mismos tuvieran ese tinte de compasión y lástima autoimpuesta que buscaban, al final de cuentas, sobornar emocionalmente a la gente para que diera dinero. Poco importaba también que la calidad de los presentadores, artistas y cantantes presentes decayera considerablemente. O que alrededor de este evento se crearan empresas de marketing reclutando a jóvenes “dispuestos a poner su granito de arena” pidiendo talacha por las calles, vendiendo artículos y souvenirs alegóricos al evento, etc. Tampoco importaba mucho que el famoso evento pasara a formar parte de esos tópicos que si uno no apoya, uno es “antipatriota”. Al final de cuentas la idea de ayudar a niños con discapacidades físicas y mentales sigue siendo una buena causa.

Pero, y estoy seguro que el pero era inevitable, después de tantos años de ignorar todas estas cosas que se sucedían alrededor de este evento, el cual dejé de apoyar hace como 12 años dicho sea de paso, y tratar de ignorar lo que sucede con él, finalmente salió, y de boca de ellos, lo que realmente piensan: escuché el spot radial solicitando el apoyo del pueblo guatemalteco a esta causa. La voz de este spot era la de un dinosaurio que ya debería de dar paso a nuevos talentos, que los hay. No recuerdo todo lo que decía, pero una frase me causó impacto. “Donde algunos ven discapacidad, nosotros vemos futuro”.

Es decir, el hecho de que exista discapacidad, significa que no hay futuro? Ya sé, cuestiones de semántica, pero igual, también son cuestiones de semiología. Qué significa esa frase? Que el hecho de ser discapacitados les borra el futuro automáticamente?

No escribo esto para llamar a un boicot para con la teletón. En realidad creo que el evento debería de dejar de lado sus aires de grandeza, dejar de hacer reportajes que llamen a la lástima y utilicen tácticas de chantaje emocional hacía quienes los ven. Que las personas involucradas en este movimiento se bajen de la nube y busquen únicamente el bienestar de los niños y niñas que atienden.

Y si, probablemente soy uno de los pocos que no apoya este evento, y en realidad es por todas las razones que acabo de escribir, y no tanto porque no aprecie como ciudadano la labor que esta institución realiza. Pero si creo, y lo digo sin morderme la lengua, que la necesidad de protagonismo de parte de muchas personas en este país opaca las buenas obras que de hecho están haciendo.

viernes, 10 de julio de 2009

Yo contra el mundo (citando al Edgarín)


Seguros en Guatemala dijo...
Si, ser padre es algo genial. Aunque para ello nunca se haya recibido ningún curso ni nada por el estilo, Dios nos permite tomar ese papel y regularmente si nos empeñamos en ello, hacerlo bien.

Saludos.

Seguros GYT no le fallan!


Este fue un comentario que recibí hace unas semanas en un post que hice. Hoy, visitando mi página de Facebook me encuentro con una sugerencia. Esta me decía “agrega a gobierno de Guatemala como tu amigo”.

Yo me pregunto, será que estas dos “instituciones” se creen que con publicar comentarios ingeniosos, como el hecho por los seguros, o querer “humanizar” la figura del gobierno creando un perfil en el facebook y agregando a la gente, van a ayudar a cambiar la percepción que tenemos de ellos?

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En el caso de los seguros, que son parte de una corporación bancaria, a mí en lo personal ese comentario lo único que me provoca es rechazo. De ninguna forma me sentí identificado con esa empresa por “preocuparse” y “estar pendiente” de mí en el día del padre. Al contrario, yo pienso que si quieren sentirse relacionados con la gente en general, tanto los bancos, como los gobiernos y personas encargadas de las finanzas en cualquier país, deberían de crear programas y planes que beneficien a la mayoría, en lugar de tener planes de crédito que enjaranan más a la gente.

Ahora lo del gobierno queriendo ser mi “amigo” raya lo ridículo. Ya imagino esas reuniones de los asesores del grupo de comunicación de este gobierno: “muchá, ya que el facebook es tan popular, deberíamos de crear un perfil que se llame gobierno de Guatemala. De esta forma podremos llegar a otros niveles de la sociedad. Creamos eventos y actividades para que la gente nos apoye. Posteamos fotos de lo que hace el presidente en todos lados. Etiquetamos a algún pelón que esté por ahí y se sienta importante por salir en fotos con el presidente. Esta es la mejor idea que se nos pudo haber ocurrido”.

O sea, en serio. ¿Acaso creen que esto va a funcionar? La única forma en que yo consideraría aceptar al gobierno como mi amigo será cuando este no se gaste el pisto en muladas. Que existan obras de infraestructura que no se despedacen al mes de hacerlas. Que el sistema de salud sea confiable. Que existan oportunidades de trabajo. Que no haya tanta violencia. Que el sistema de justicia sea coherente y castigue a quienes violen las leyes. Que tengamos líderes sensatos que busquen el bienestar del país, y no sólo el de su bolsillo.

Esa realmente sería la única forma en la que yo consideraría ser amigo del gobierno. A esa mara que trabaja en el estado y se les ocurren estas brillantes ideas, en serio, trabajen muchá, que ganan buen pisto y nada les cuesta aceptar la realidad. Seguramente que el pisto y el poder encandilan, pero hay que ser consecuentes con lo que en realidad pasa, y no cerrarse en lo que sus cabecitas piensan.

*Foto de El Independiente

martes, 7 de julio de 2009

Homenaje

Antes de que se muera por completo, y la coyuntura nos obligue a ver hacía otro lado, posteo este video homenaje para MJ. Hasta los mariachis te hacen covers jajajaja.

lunes, 6 de julio de 2009

sicodeliqueando temprano en la mañana


Suerte
Igual yo estaré por acá ;)
Comiendo pasas y brincando agujeros negros
Construyendo autopistas de mazapán en donde las tonadas del susurro apuntan a un desgarrador desenlace
Descubriendo un río rojizo entremezclado con almidón
Ahí estás vos, luchando con concentraciones inevitables
Amarrada a postes de responsabilidad impuesta
Yo sigo comiendo pasas, y sobre mi cabeza hay una nube similar a la de las caricaturas, un globo dirían los dibujantes y diseñadores, en el que la palabra "suspiro" hace juego con mi expresión de despreocupación
El río rojizo cambia de colores, inundado con ácidos y peces que se pasean en una calzada pomposa y caquera
De pronto, por sobre un hombro que desearían tener, te ven con un dejo de arrogancia, ignorando que ya están muertos
El agujero negro pronto se mezcla con un vórtice de relatividad
El estallido provoca el encuentro de dos dimensiones que se vuelven paralelas
El mazapán se derrite lentamente
Se convierte en masa y energía
El poste al que te encontrás amarrada se desploma y tu libertad te permite arremeter contra esos putos peces caqueros... Ahhh la parrillada de pescado que nos deleitará
Tal cual comic, en un cuadrito siguiente, mi rostro cambia el gesto de desperocupe y se dibuja en él, y todo mi cuerpo, una actitud de expectación. Mientras, la cajita de pasas cae estrepitosamente al suelo (una escena animé dramática viene a mi cabeza)
Un globito se dibuja nuevamente sobre mi cabeza dedicándote una pregunta ¿dónde estás?
Vos, al ver esto, interrumpís tu sangrienta orgía en la calzada de ácidos y peces y me honrás con una sonrisa
Suerte
Igual yo estaré por acá ;)

jueves, 2 de julio de 2009

Mi anécdota coyuntural (de muertes e historias)


Cuando tenía 18 años me gustaba una chava en la universidad. En una plática ella me comentó que le gustaba la música de Michael Jackson. Yo, en una de esas muladas que uno hace cuando intenta conquistar a alguien, llegué un día a la universidad, la busqué por el campus y cuando la encontré le pedí que me acompañara al carro “tengo un regalo para vos”.

Así de la nada le regalé el LP de Thriller. Para ese entonces el disco tenía unos 14 años de existir. Hoy tendría 25 años. La chava al final de la historia se hizo traída de alguien más y yo me quedé con un palmo de narices.

Algo intrascendente, pero como está de moda escribir de lo coyuntural. El MJ fue tan grande y conocido que seguramente toda la mara que nació entre 1985 y el 2005 tiene más de alguna historia con la música de él.