sábado, 26 de septiembre de 2009

chirmolCity

Pues nada, dentro de una semana se decide quiénes serán los ganadores de un concurso que bien se dio a llamar como el nombre de esta entrada. Esta es la primera vez que participo en un concurso de fotografía, principalmente porque es la primera vez que me siento con la confianza en mis habilidades y conocimientos fotográficos. Estoy contento con el trabajo que hice y pues ahora a esperar que sea mejor que el del montón de personas que también están participando. ¿Qué les parecen?





miércoles, 23 de septiembre de 2009

Representaciones "cívicas"


Bueno, no me puedo quedar con las ganas. Sé que ya pasó la época y que ya no tiene mucho sentido hablar del tema, pero la idea de escribir al respecto me ha estado rondando la cabeza desde que empezó septiembre. También soy consciente que cuando toco estos temas, reacción de quienes los leen, por lo general, es de tacharme de negativo, antipatriota, retrasado social o qué sé yo. Corriendo esos riesgos me animo a escribir acerca de las ridículas tradiciones “cívicas” que se realizan en “honor” a la patria.

Antes que vomitar insultos hacía dichas tradiciones, en las que los desfiles escolares se llevan el primer lugar a la incongruencia, creo más constructivo cuestionarlos. He leído y escuchado mucho durante muchos años que estas actividades “inculcan” un amor a la patria, sin embargo dicha aseveración, para mí, no tiene mucho sentido. ¿Es amor a la patria aprenderse algunas marchas marciales, ensayarlas durante seis meses del año escolar (perdiendo tiempo de estudio y aprendizaje), contaminando el ambiente con ruido innecesario y desfilando por las calles ocasionando congestionamientos vehiculares? ¿Es amor a la patria cambiar dichas marchas marciales por canciones con ritmos de merengue, reguetón, cumbia y salsa? ¿Es amor a la patria correr por las calles y avenidas de la ciudad, pueblo, aldea o cantón, sosteniendo una “antorcha” hecha de latas de fríjoles volteados ducal? Yo digo que no.

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Por ahí leí una columna en elPeriódico en el que una persona comentaba, con respecto a los recorridos de las antorchas, que era mejor ver a los jóvenes correr por las calles sosteniendo una antorcha, que representa el espíritu patrio ¿?, que verlos involucrados en pandillas juveniles. Cierto, pero de igual forma ¿no sería preferible ver a los mismos chavos leyendo, sentaditos en una biblioteca, o asistiendo a museos, galerías o, si lo desean, jugando futbol?

Por otro lado también me pregunto, en lugar de estar repitiendo la misma historia de los símbolos patrios (como si la vida fuera una réplica de las misas donde se dice exactamente lo mismo todos los domingos desde hace unos 1800 años) ¿no sería mejor enseñarles a los niños a cuidar del medio ambiente para que más ceibas, monjas blancas y quetzales puedan reproducirse en sus hábitats verdes y ecológicamente equilibrados? No sé qué es más triste, si ver a niños dorándose bajo el sol del 15 de septiembre frente al Palacio Nacional de la Cultura o ver a niños, en cualquier lugar, hora y época del año, tirando basura en la calle de una forma tan despreocupada.

Todo esto puede sonar muy mojigato o moralista, pero es que, para mí, es la verdad.
Como en la mayoría de manifestaciones populares que critico, creo que cada quien hace lo que se la da la gana. Si la mara quiere gastarse miles de quetzales en un uniforme de banda escolar que con el tiempo se apolillará, pues adelante. Sin embargo no hay que ser hipócritas y creer que con eso basta. Todo ese dinero que se desperdicia en esas farsas, bien podría aprovecharse en actividades más útiles para los niños y la sociedad en general.

Para mí estas representaciones se pueden comparar con las pintas que hacen los sindicalistas cada vez que salen a manifestar: ¿qué culpa tienen las paredes, los vecinos y el pueblo en general que vivamos en un país donde el Estado es inoperante? ¿Acaso las manifestaciones públicas son el único camino, o el más eficaz, para lograr cambiar la realidad del país? ¿Es eso suficiente?

Yo por lo pronto me declaro permanentemente en contra de la mayoría de ellas, especial y fundamentalmente de las del mes de septiembre, y espero que el día de mañana mi hijo no se vea tentado a participar en ellas, porque eso significará una segura discusión mía con su mamá y una gran desilusión para él.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Re: La métafora del coyote y el correcaminos

Hace un par de meses posteé mi métafora acerca del coyote. En ese post las preguntas iban en la línea de si era real la muerte del correcaminos, o si alguna vez el coyote había hecho reclamos a la compañía ACME. Según Family guy, ambas dos sí pasaron jajaja





lunes, 14 de septiembre de 2009

A lo Almodovar


– Soy lesbiana – se apresuró a responder una pregunta inesperada, esbozando una sonrisa ; tratando de seguir un juego que rápidamente se le salió de control.

– ¡Nooo, ya tengo pareja! –. Ya todo estaba perdido. Sonrojada, el mundo cada vez se le hacía más grande…

– No es que te esté proponiendo llevarte a Amsterdan y que nos casemos. Sólo estoy probando a ver si logramos tener una noche de pasión –.

Estrellas asomando detrás de nubes azuladas con matices blancos. El cielo, de un azul profundamente oscuro, sonreía. No había lluvia a pesar de ser época. En términos más terrenales, la noche invitaba para estar fuera del bar, recientemente inaugurado, y compartir charlas y deseos. Por más que le doy vueltas, el clima, el lugar y la compañía me hicieron sentir, por un momento, que estaba viviendo una de esas veladas del viejo Hollywood de los años 50’s y 60’s. El Gran Hotel era el testigo.

En una de esas charlas de pronto mi mirada se fijó en la entrada del lugar. De entre la multitud, vestida de blanco y con un aire a lo Marilyn salió una chica con sonrisa amigable y mirada inquisitiva, se acercó a mí y me saludó

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– Hola ¿cómo estás? –. No es que sea yo el más buscado por las mujeres. Ya la conocía de hacía muchos años, aunque hasta hace poco había tenido la oportunidad de conocerla realmente. ¡Juro que sólo el aire soplando desde abajo le hacía falta para parecerse a la Monroe! Charlamos durante un momento con negligencia compartida.

Otros amigos salieron del lugar y la acera de la 9ª se convirtió en nuestro VIP room. – Y, viste, por ahí hay una iniciativa de legalizar la marihuana en todo el continente latinoamericano – me decía un amigo argentino. – Estoy enamorado de tu nombre – le decía yo a su novia.

Súbitamente una masa uniforme de unas 200 libras salió trastabillando del lugar. Un tight negro que, desgraciadamente, no se guardó para sí los tenebrosos secretos de esa uniforme figura, pedía pelo y un poco de aire. Blusa blanca. Pelo castaño. No quise prestarle atención, pero sus proporciones y su estado la hacían notar. Pero, igual no estaba con nosotros, y la charla, la imagen del vestido blanco intentado volar y lo agradable del momento eran más importantes...

...pero ella estaba dispuesta a hacerse notar. Sin ningún esfuerzo, debido a su tamaño y proporciones, la “chica” en cuestión se abrió paso entre quienes estábamos ahí, por un momento me sentí como se sintió Indiana Jones en la lica en busca del Arca Perdida, se aferró a un amigo y a mí para no caerse. Sin previo aviso miró a la chica de blanco.

– Desde que te vi me pareciste lindísima. Me dije ¡QUÉ RICA ESTÁ ESA CHAVA!–

Como bien dije antes, en ese momento el mundo se le hizo más grande. O más bien su “conquistadora” pareció tomar la figura del mundo.

– Me dan ganas de lamerte la cara –

– ¡Qué tetas! –

– ¡Me fascinás! –

Una tras otra, como balas asesinas.

– Me pela la verga lo que digan de mí. Ustedes no se aflijan que estoy a verga – repetía la masa en cuestión.

Pero su espectáculo no quedaría ahí. De pronto la tomó contra uno de sus pilares, que no fui yo. Mi persona sirvió como escudo humano en el que la chica de vestido blanco se escondió y así evitar la avalancha de “cumplidos”.

–Sos una puta rica –

–Hay que probar que tan bueno estás–

El amigo que hacía unos momentos confesaba su malestar y resaca por la noche anterior ahora estaba siendo atacado por este monstruo hormonal y calenturiento. Toqueteos, arrumacos y lamidas.

Sólo hacía falta el cuarto para vomitar y de Hollywood hubiéramos pasado a la Roma de las orgías y excesos. Y vaya que esta tipa era un exceso. No cabe duda que a las mujeres se les deja pasar cualquier cosa…

Y luego se quejan.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Postales urbanas



Con septiembre se viene el Foto>30. Tristemente no me tomé el tiempo suficiente para asociarme con algún colectivo y poder participar dentro del festival. Sin embargo, y siempre desde la temática de Paisaje, realicé una serie de fotografías buscando retratar paisajes que son cotidianos para nosotros y que, en la mayoría de los casos, pasan desapercibidos.

Cuando la ciudad se vuelve parte de nosotros, no notamos realmente todos sus colores, sus olores y sus sabores. Los paisajes no sólo son montañas espectaculares o lagos maravillosos. Nuestra cotidianidad nos brinda paisajes que son únicos de nuestra realidad guatemalteca.

La población de las ciudades y sus necesidades crecen a una velocidad mayor que la capacidad de las autoridades para responder y, en ese contexto, encontramos que la sociedad urbana no tiene espacios suficientes para canalizar sus expresiones.

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martes, 1 de septiembre de 2009

En el mes patrio



Pos como quien dice chocolate, ya estamos otra vez en el mes patrio. Vuelven las ventas de banderitas, el amor por los colores patrios y todas esas mamadas.

Siempre he pensado que septiembre es el mes de la hipocresia nacional, porque todo el mundo se apunta a vestirse con el azul y blanco (a conveniencia de cada uno porque unos usan hasta morado) como queriendo expiar sus culpas por su falta de compromiso por sacar adelante a este país.

Sin embargo, y para variar un poco mi tono quejista y criticón, debo de decir que en los últimos tiempos he notado un cambio de actitud en varios sectores que históricamente siempre han visto para otro lado. Hace un par de semanas, durante el festival del centro, a iniciativa de una organización que se llama Urbanistíca, se colocaron unas fotografías antiguas de la ciudad. Para mí ha sido curioso ver cómo es que los mensajes de la mara ya no van tanto por cuestiones individualistas, sino que en realidad se ha despertado un sentimiento de recuperar y hacer de este país algo mejor de lo que tenemos.

Algunos eventos que se han sucedido en los últimos meses, lejos de aplacar el maltrecho espíritu de los chapines, ha llevado a crear un ambiente de positivismo e ilusión. Por supuesto que con palabras de ánimo no se logra el objetivo. Pero es un comienzo...

A pesar de la hipocresia de nuestros políticos, de nuestro himno (el que siento que no me representa en lo absoluto), de la confusión callejera de vender banderas con diferentes tonalidades de azul (o morado) y de esos sectores que nos impiden gozar de Guatemala, ojalá este mes sea algo agradable para todos.