lunes 9 de noviembre de 2009

Silencio (relato. Parte 2)


A pesar de eso, el carro tenía su encanto. El motor era diesel por lo que Q50 eran suficientes para recorrer la ciudad durante semana y media. Me evitó gastar en gimnasio porque girar el timón era extremadamente agotador. Además la batería se moría constantemente y tenía que empujar, yo solo por lo general, un carro de una tonelada para hacerlo arrancar. Tan especial llegó a ser el picop que hizo varias apariciones estelares en nuestros videos que debíamos de grabar para un curso de audiovisual en la universidad.

Angus, Willow, Daffy y yo estábamos bebiendo en una fiesta. No recuerdo exactamente dónde era, ni de quién. Sin embargo recuerdo que no nos dio tiempo de chupar mucho, porque nos enteramos que en casa de un amigo se había organizado otra mega fiesta, aprovechando la ausencia de sus viejos. Cuando nos enteramos se podría decir que estábamos cabezones, alegres, pero no borrachos. De pronto me doy cuenta que justificarse a uno mismo para minimizar las consecuencias es un mecanismo de defensa muy vulgar. Sin embargo, esa era la realidad.

Siendo Guatemala el país del nunca Jamás, el concepto de conductor designado ha sido algo que nunca ha existido dentro del léxico de un asiduo bebedor. No suele aplicarse regularmente, mucho menos por patojos de 20 años. Y como el picop era mi nave, casi siempre era yo quien manejaba, sin importar si habían sido dos cervezas o dos botellas de XL, siempre manejaba yo. También manejaba yo porque nadie más quería hacerlo. – Esa tu mierda es muy dura – me decían usualmente. – Huecos – decía para mi mismo.

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– Vamos a la casa del gordo, supuestamente va a estar de ahuevo – dijo Daffy al enterarse de la noticia. Sin pensarlo nos tomamos las cervezas que teníamos en la mano y nos fuimos a la casa del gordo.

En la cabina íbamos Willow y yo. Atrás Daffy y Angus. Por lo general cuando había una chica en el grupo, al ser yo el chofer (porque básicamente eso era lo que era) al menos me recompensaban con la compañía femenina. Pero, y en estos casos casi siempre había un pero, igual también tenía que aguantar las estupideces que se montaban atrás. Recuerdo una ocasión en la que, saliendo de la U, cada que pasaba un carro a la par mía bocinaba y quienes fueran en él se reían al verme. Por el retrovisor veía a los culeros de mis cuates cagándose de la risa. Los hijos de puta habían pegado un papel que decía “el que está manejando es hueco”.

– No vayan a hacer muladas muchá – les dije amenazante cuando salimos. Eso en clara referencia a todas las cosas que me habían hecho antes. Pero, al ser el menor, mis amenazas pocas veces eran tomadas en serio. En cambio, por alguna razón, eran utilizadas como retos para hacer todo lo contrario a lo que yo decía.

Ninguno de nosotros, excepto Daffy, conocía la casa a donde íbamos. Por alguna conversación que yo había tenido con el gordo en el campus de la U, tenía la idea de que vivía por el edificio de canal 3, en la colonia mariscal o algo por el estilo. De todas formas Daffy si conocía el lugar, así que no había ningún problema. De que llegábamos, llegábamos.

El asfalto del periférico estaba mojado por una llovizna que había caído hacía unos minutos. El cielo igual permanecía despejado y estrellado. Con goteras en los vidrios de adelante y de atrás y hoyos en el suelo por los que se colaba el agua, Willow y yo agradecimos que el amago de lluvia había sido sólo eso. Íbamos platicando de todo y nada, charla que se veía constantemente interrumpida por las carcajadas que ella soltaba al ver las estupideces que Angus y Daffy hacían atrás.

– Cruzá aquí – me dijo Daffy al llegar justo antes de la entrada a hiper. La entrada de la colonia estaba custodiada por una garita de seguridad y dos policías particulares. – Licencia o cédula – me dijo uno de ellos. Medía aproximadamente 1.50. Moreno oscuro y con un diente de latón. – ¿A dónde se dirige? –. Malditas garitas de seguridad en las que uno tiene que decir hasta a qué hora cagó. Pasado ese ridículo control de “seguridad” nos adentramos en la colonia.

A unos 30 metros, un túmulo me hizo bajar la velocidad. Cuando las llantas de atrás saltaron el obstáculo, Angus y Daffy saltaron con él. Inmediatamente se pararon para simular que iban montados sobre una tabla de surf. Hacía un par de meses esa broma la habíamos realizado en el carro de Willow, quien también tenía un picop (sólo que más nuevo, sin hoyos por todos lados y la pintura completa y nítida). En esa ocasión íbamos en la parte de atrás Angus, Daffy y yo. De igual forma simulamos que surfeábamos, mientras Willow aceleraba y manejaba descontroladamente por todo el estacionamiento de la U. Como última maniobra, decidió estacionar el carro bruscamente. Giró violentamente, pero yo todavía estaba parado. El brusco movimiento me lanzó por el aire, pero, afortunadamente logré caer de pie. Por la inercia del movimiento, seguí corriendo unos 20 metros más y al caer me desguincé la rodilla, lo que me obligó a utilizar una venda y a cojear por unas dos semanas.

– ¡¡Puta muchá!! No sean mulas, siéntense – el menor del grupo regañaba a los otros dos, tal cual profesor de escuela primaria. Al momento en que ponía en marcha, automáticamente empezaban a brincar. 


Tal cual papá enojado porque sus berrinchudos hijos no le hacen caso, detuve la marcha, abrí la puerta violentamente – ¡¡A LA VERGA PEDAZOS DE CEROTES, ESTENSE QUIETOS O LOS VERGUEO!! –. Frustrado entré en el carro, comprendiendo que mis gritos no harían más que alimentarles la gana de chingar y sacarme de mis casillas.

domingo 8 de noviembre de 2009

Silencio (relato. Parte 1)


Por lo general octubre es sinónimo de noches frías y lluviosas, sin embargo esa noche del 20 era majestuosa porque las luces de la ciudad no pudieron evitar que luminosidad del universo, que coquetamente se adornada con el resplandor de miles de millones de estrellas, iluminara el camino de quienes reíamos bajo ese celestial manto. Definitivamente una de esas noches que cuando mirás hacía arriba, no te queda más que sentirte pequeño ante tanta inmensidad desconocida.

Pero ese no era nuestro caso. Ningún espacio infinito nos haría sentir pequeños esa noche. Angus, Willow, Daffy, a quien decíamos así a cuenta del pato de los Looney Toones, y yo gozábamos de la libertad única que da el güaro. En ese entonces, los viernes y sábados por la noche solían ser sinónimo de fiesta aunque mis padres me obligaran a estar de regreso en casa alrededor de la 1 de la mañana. Eso nunca fue un impedimento y la embriaguez total siempre fue la meta a alcanzar. Tener hora de llegada sólo la convertía en una carrera contra reloj.

Si bien mis padres no eran extremadamente estrictos conmigo, si que tenían normas muy específicas, como la hora de llegada. También es cierto que la severidad de esas normas había disminuido desde el momento en que comencé a trabajar en las mañanas y estudiar por las noches. Años después mi madre me confesó que nunca sospechó de mis jornadas etílicas, y que después de cumplir 20 años ya no se quedaba despierta esperando mi llegada.

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Justamente en ese entonces yo tenía 20 años, era el menor del grupo. De complexión física normal. Alto, aunque no mucho. Angus era pequeño, de 1.60 aproximadamente. Fumaba como descocido. Constantemente era el incitador de las chingaderas. Willow, al igual que Angus, era pequeña, morena y de pelo largo lacio que le llegaba hasta la cintura. Cuando se lo trenzaba, yo solía simular que eran un par de riendas. Angus nunca fue amante de esta broma. Por último estaba Daffy. Era el mayor del grupo. Tenía mucho carisma con los demás. Extremadamente delgado.
Ese era, básicamente, mi grupo cercano de amigos en los últimos años de universidad. En algún momento nos llegamos a llamar a nosotros mismos “familia”. Alimentamos la costumbre de beber vino sobre un monumento dedicado a algún tipo de apellido Castilla, ubicado en la Avenida de las Américas. Jugábamos a verdad o reto. Nos cuestionábamos acerca de nuestros gustos y actitudes en la cama. – Es contra la ley beber alcohol en lugares públicos –. Con esas palabras de un policía nacional civil se acabaron esas juntas nocturnas.

Curiosamente aunque yo era el más pequeño del grupo, era el único que siempre tenía carro. Mi viejo me había regalado hacía tres años un picop gris, marca Isuzu modelo 1984. En un principio odié ese carro porque cuando lo compró, tenía una especie de camper que le daba un aspecto excesivamente campirano, pero después que se lo quitó con el paso del tiempo empecé a tomarle mucho cariño. Al final de cuentas uno de hombre suele encariñarse con su primer carro, y este fue el mío.

Visualmente no tenía absolutamente nada de memorable, al menos en un buen sentido. La pintura era carcomida constantemente por óxido. La palangana, o cama, era larga.
Por el trabajo de mi viejo, siempre estaba manchada con aceite industrial quemado, tenía restos de alambre de cobre quemado. Hojas secas, cajetillas de cigarros vacías, botellas de cerveza vacías, envoltorios de chucherías, etc. El interior no difería mucho del exterior. La cabina era simple, y sólo tenía espacio para tres personas (cinco o hasta seis si llovía). El sillón destacaba por su poco pudor cuando de enseñar sus interiores se trataba. Los alambres se hacían especialmente incómodos en viajes largos. El tablero era adornado por una alfombra azul, que con el paso de los años se descoloró tanto por el sol que al final era blanca y azul.

Nunca pude deshacerme de ella porque era menos desagradable visualmente que el tostado y agrietado tablero. Las ventanillas no servían, se torcían cuando uno las bajaba. Las chapas de las puertas eran puro adorno, un simple clip era suficiente para abrirlas.

jueves 5 de noviembre de 2009

Estampas vivas (quién dijo Madame Tosseau)

Desde hace un buen tiempo el Inguat (Instituto Guatemalteco de Turismo para los que no saben) ha adoptado la práctica de contratar actrices para que representen, con vestuario y todo, ciertas, y supuestas, "situaciones de la cotidianidad rural chapina". La primera vez que lo vi, me pareció algo bastante cruel e innecesario, pero recientemente vi la reacción de varias personas extranjeras y a ellos les encantó la idea.

A mí me sigue pareciendo cruel e innecesario, pero igual a estas chavas les pagan, quienes idearon esto lograron el objetivo deseado y los turistas felices, así que cada quién a lo suyo. Ahí les dejo un par.



sábado 31 de octubre de 2009

El último de octubre (con dedicatoria)


Pos ya se acabó octubre. Acá dejo algo que recíen escribí y tiene dedicatoria jeje. Saludos a todos, no vayan a dejar que la bruja los asuste hoy.



Beso al cielo por despedidas atrasadas y me encuentro varado en suposiciones a medias
Tu rostro y tu sonrisa se sobreponen en imágenes corroídas por el tiempo
Sin embargo es tu mirada profunda la que me muestra el camino
Me pierdo, felizmente, en esos senderos emocionales que me invitan a reconocerte en tu aroma
Insistentemente el sinsentido se aferra a mi esencia
Barreras mentales que hacen el papel de lastre necesario
¿Qué pensamientos dominan las mentes de las palomas?
Soy turista en propio suelo y me baño en aguas del ayer
Y encuentro Nada en el todo de una realidad ajena con burlas de sangre y cuentos de muerte
“Yo era un idiota” con sexo pendiente y admiración de deseo
Ramirito sufrió humillación incongruente
Divago, me siento un niño en números
Tu voz repica y vuelvo
Huís, escapás de un experimento necesario para el alma
Si el cielo se rehúsa, no nos queda más que seguir soñando
Tu mirada me llama y con ella pierdo el miedo a extraviarme

martes 27 de octubre de 2009

Contra los talibán


Por si no han visto la prensa de hoy, apareció esta fotona de dos soldados estadounidenses en pleno combate contra los talibanes. Les comparto la imagen porque me parece impresionante. Hay que quitarse el sombrero ante estos fotógrafos (lástima que no sólo sale el crédito para AP).

Foto Prensa Libre 27/10/09

lunes 26 de octubre de 2009

Backspacer, una mirada atrás


More than friends I always pledged/Cause friends they come and go/People change as does everything/I wanted to grow old/Just want to grow old

Probablemente me esté metiendo en territorios que no me corresponden al escribir acerca de un disco. En realidad eso de escribir reseñas es una labor (y actividad) que yo considero reservada para aquellas personas que realmente son conocedoras de la historia de la música en general. Es casi como ser un crítico de arte: tenés que saber quién es Duchamp, Pollock y Jasper Jhons, por mencionar algunos, para criticar eficazmente una pintura.


El tópico de esta ocasión es Backspacer 9º. Álbum de estudio del grupo gringo Pearl Jam. Debo de decir que en realidad nunca fui un fan hardcore de ellos. Yo me fui más por la línea fugaz de Nirvana. Y sí, durante mucho tiempo me sentí extremadamente apegado a las letras del malogrado Cobain. PJ, Soundgarden y toda esa retahíla de grupos que surgieron durante ese maravilloso movimiento grunge de los 90’s eran, para mí, la comparsa que acompañaba al rey.

Al escuchar este disco me imagino un concierto de Pearl Jam en un bar pequeño. Imagino a Eddie Vedder tomando café, contando anécdotas de cuando brincaba por los escenarios destruyéndolos, brincando desde balcones para animar a su público. Lo imagino contando estas historias con un tono más sereno y un tanto condescendiente. Como tratando de justificarse a si mismo.

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Do you want to hear something sad? We are but victims of desire. Ciertamente!!! Pero y qué? Igual y necesitamos sentirnos víctimas de algo que sea más grande que nosotros. Como yo lo veo, necesitamos ser víctimas de nosotros mismos, y comprender que el tiempo, inevitablemente, sigue su curso. Pero, y siempre hay un pero, al aceptar ser víctimas de ese deseo, podemos hacerlo con clase, buscando siempre morir con una sonrisa.

Esas son las sensaciones que las letras de cada una de las canciones me hicieron sentir. Es el soundtrack perfecto para ver una película mental de tu propia vida. Desde esos momentos en los que dejaste el cascarón de la niñez y entraste en la confusión de la adolescencia. Cuando descubriste que la vida suele ser más complicada que ir de tu casa al colegio y viceversa. La universidad, enfrentarte a tu primer trabajo, hijos, deudas, miseria, en fin, todo eso que nos hace crecer. De cierta forma como que vamos cayendo en negación y no queremos crecer, no queremos ser adultos.

Este disco en realidad me hizo sentir eso, que ya no somos esos niños que jugábamos a vivir. Sin quererlo, me sentí transportado a una parte de mí en la que veo que todo eso estuvo bien, y que es necesario llevarlo conmigo para poder trasladarme a un mundo más analítico.

Y bueno, eso es lo que nos toca. Justificarnos a nosotros mismos ante nosotros mismos. Igual podemos seguir siendo rockstars sin necesidad de destruir el escenario. Igual todavía podemos salir a emborracharnos y perdernos en situaciones sin sentido. Ser inconsecuentes, irresponsables y sin sentido, pero no tanto. No sé, de pronto la idea de seguir creciendo no me pareció tan atroz.

Pero rockstars al fin, tampoco hay que dejarnos ir tan lejos

It’s my fault, now I been caught a sickness in my bones/How it pains to leave you here/With the kids on your own/Just don’t let me go

jueves 15 de octubre de 2009

La historia de Ramirito el cerdito


Había una vez un cerdito que se llamaba Ramirito. Este cerdito era bastante especial, porque tenía un mechón de pelo de color gris plateado. Sus amigos cerditos solían molestarlo en la escuela. Le ponían apodos feos, se reían en su cara. Cabeza de trapeador le decían. Su mamá, que se llamaba Petronila, y a quien de cariño le decían Petronila, no sabía qué hacer para mejorar el autoestima de Ramirito. Y es que contarle el por qué de su mechón de pelo sería revelar un secreto morboso y escalofriante: Ramirito no era hijo de su esposo, Cerdón, en realidad Petronila había tenido una aventura con una oveja cruzada con perro french llamada Algodón.

Sin embargo, el sufrimiento de su hijo la obligó a revelarle su pasado putesco. Una tarde al regresar de la escuela, llorando por tanto abuso, Ramirito llegó a su casa, que para variar estaba toda sucia y desordenada, casi un chiquero, y no sospechaba de lo que le esperaba. Petronila, a quien de cariño le decían Petronila, estaba dispuesta a revelar el secreto.

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Ramirito entró a casa, dejó sus libros tirados en cualquier lado, para dar ese aspecto de chiquero que tanto les gusta a los cerdos, porque según nos han dicho, los cerdos viven entre mugre, suciedad y desorden, y justo cuando su madre Petronila, a quien de cariño le decían Petronila, se disponía a decirle la verdad de su mechón, una llamada entró, lo cual es muy extraño porque los cerdos no saben usar el teléfono. Petronila, a quien de cariño le decían Petronila, contestó y conoció una grave noticia: Cerdon, su esposo había sido sacrificado y convertido en carnitas, jamón, chicharrones y pierna ahumada.

La noticia la destrozó. Ramirito no sabía que estaba pasando. Todo parecía derrumbarse a su alrededor. Figuras emblemáticas de los cerdos como Porky o Babe, el cerdito valiente aparecían burlándose de él. Petronila, a quien de cariño le decían Petronila, lloraba y gritaba oinks al cielo. No pasó nada más ese día. Nunca más pudo contarle su secreto. Ramirito escuchaba constantemente los oinks en su cabeza, porque es lo único que pueden decir los cerdos.

FIN

lunes 12 de octubre de 2009

Apis mellifera


Bueno, me costó encontrar abejas, y el día que las encuentro, que las condiciones se prestaron para fotografiarlas y que, al menos, una salió buena, resulta que esta es una especie europea. Yo la verdad no tengo ni idea va, pero al menos hice el intento.

miércoles 7 de octubre de 2009

Fegua

Siempre me ha gustado este lugar, y bueno sentía que tenía que hacerle algunas fotos en algún momento. Creo que estas no le hacen justicia ni al lugar, ni a lo que quisiera reflejar, pero es un inicio jeje





jueves 1 de octubre de 2009

Prom night dumpster baby


I'm just a prom night dumpster baby
I got no mom, or dad
Prom night dumpster baby
My story isn't long but boy it's awfully sad

And though I came from a hole

I'm singin' right from the soul

My fanny needs a blanket and somebody to spank it

I miss my mom

* imagen de Devianart
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sábado 26 de septiembre de 2009

chirmolCity

Pues nada, dentro de una semana se decide quiénes serán los ganadores de un concurso que bien se dio a llamar como el nombre de esta entrada. Esta es la primera vez que participo en un concurso de fotografía, principalmente porque es la primera vez que me siento con la confianza en mis habilidades y conocimientos fotográficos. Estoy contento con el trabajo que hice y pues ahora a esperar que sea mejor que el del montón de personas que también están participando. ¿Qué les parecen?





miércoles 23 de septiembre de 2009

Representaciones "cívicas"


Bueno, no me puedo quedar con las ganas. Sé que ya pasó la época y que ya no tiene mucho sentido hablar del tema, pero la idea de escribir al respecto me ha estado rondando la cabeza desde que empezó septiembre. También soy consciente que cuando toco estos temas, reacción de quienes los leen, por lo general, es de tacharme de negativo, antipatriota, retrasado social o qué sé yo. Corriendo esos riesgos me animo a escribir acerca de las ridículas tradiciones “cívicas” que se realizan en “honor” a la patria.

Antes que vomitar insultos hacía dichas tradiciones, en las que los desfiles escolares se llevan el primer lugar a la incongruencia, creo más constructivo cuestionarlos. He leído y escuchado mucho durante muchos años que estas actividades “inculcan” un amor a la patria, sin embargo dicha aseveración, para mí, no tiene mucho sentido. ¿Es amor a la patria aprenderse algunas marchas marciales, ensayarlas durante seis meses del año escolar (perdiendo tiempo de estudio y aprendizaje), contaminando el ambiente con ruido innecesario y desfilando por las calles ocasionando congestionamientos vehiculares? ¿Es amor a la patria cambiar dichas marchas marciales por canciones con ritmos de merengue, reguetón, cumbia y salsa? ¿Es amor a la patria correr por las calles y avenidas de la ciudad, pueblo, aldea o cantón, sosteniendo una “antorcha” hecha de latas de fríjoles volteados ducal? Yo digo que no.

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Por ahí leí una columna en elPeriódico en el que una persona comentaba, con respecto a los recorridos de las antorchas, que era mejor ver a los jóvenes correr por las calles sosteniendo una antorcha, que representa el espíritu patrio ¿?, que verlos involucrados en pandillas juveniles. Cierto, pero de igual forma ¿no sería preferible ver a los mismos chavos leyendo, sentaditos en una biblioteca, o asistiendo a museos, galerías o, si lo desean, jugando futbol?

Por otro lado también me pregunto, en lugar de estar repitiendo la misma historia de los símbolos patrios (como si la vida fuera una réplica de las misas donde se dice exactamente lo mismo todos los domingos desde hace unos 1800 años) ¿no sería mejor enseñarles a los niños a cuidar del medio ambiente para que más ceibas, monjas blancas y quetzales puedan reproducirse en sus hábitats verdes y ecológicamente equilibrados? No sé qué es más triste, si ver a niños dorándose bajo el sol del 15 de septiembre frente al Palacio Nacional de la Cultura o ver a niños, en cualquier lugar, hora y época del año, tirando basura en la calle de una forma tan despreocupada.

Todo esto puede sonar muy mojigato o moralista, pero es que, para mí, es la verdad.
Como en la mayoría de manifestaciones populares que critico, creo que cada quien hace lo que se la da la gana. Si la mara quiere gastarse miles de quetzales en un uniforme de banda escolar que con el tiempo se apolillará, pues adelante. Sin embargo no hay que ser hipócritas y creer que con eso basta. Todo ese dinero que se desperdicia en esas farsas, bien podría aprovecharse en actividades más útiles para los niños y la sociedad en general.

Para mí estas representaciones se pueden comparar con las pintas que hacen los sindicalistas cada vez que salen a manifestar: ¿qué culpa tienen las paredes, los vecinos y el pueblo en general que vivamos en un país donde el Estado es inoperante? ¿Acaso las manifestaciones públicas son el único camino, o el más eficaz, para lograr cambiar la realidad del país? ¿Es eso suficiente?

Yo por lo pronto me declaro permanentemente en contra de la mayoría de ellas, especial y fundamentalmente de las del mes de septiembre, y espero que el día de mañana mi hijo no se vea tentado a participar en ellas, porque eso significará una segura discusión mía con su mamá y una gran desilusión para él.

sábado 19 de septiembre de 2009

Re: La métafora del coyote y el correcaminos

Hace un par de meses posteé mi métafora acerca del coyote. En ese post las preguntas iban en la línea de si era real la muerte del correcaminos, o si alguna vez el coyote había hecho reclamos a la compañía ACME. Según Family guy, ambas dos sí pasaron jajaja





lunes 14 de septiembre de 2009

A lo Almodovar


– Soy lesbiana – se apresuró a responder una pregunta inesperada, esbozando una sonrisa ; tratando de seguir un juego que rápidamente se le salió de control.

– ¡Nooo, ya tengo pareja! –. Ya todo estaba perdido. Sonrojada, el mundo cada vez se le hacía más grande…

– No es que te esté proponiendo llevarte a Amsterdan y que nos casemos. Sólo estoy probando a ver si logramos tener una noche de pasión –.

Estrellas asomando detrás de nubes azuladas con matices blancos. El cielo, de un azul profundamente oscuro, sonreía. No había lluvia a pesar de ser época. En términos más terrenales, la noche invitaba para estar fuera del bar, recientemente inaugurado, y compartir charlas y deseos. Por más que le doy vueltas, el clima, el lugar y la compañía me hicieron sentir, por un momento, que estaba viviendo una de esas veladas del viejo Hollywood de los años 50’s y 60’s. El Gran Hotel era el testigo.

En una de esas charlas de pronto mi mirada se fijó en la entrada del lugar. De entre la multitud, vestida de blanco y con un aire a lo Marilyn salió una chica con sonrisa amigable y mirada inquisitiva, se acercó a mí y me saludó

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– Hola ¿cómo estás? –. No es que sea yo el más buscado por las mujeres. Ya la conocía de hacía muchos años, aunque hasta hace poco había tenido la oportunidad de conocerla realmente. ¡Juro que sólo el aire soplando desde abajo le hacía falta para parecerse a la Monroe! Charlamos durante un momento con negligencia compartida.

Otros amigos salieron del lugar y la acera de la 9ª se convirtió en nuestro VIP room. – Y, viste, por ahí hay una iniciativa de legalizar la marihuana en todo el continente latinoamericano – me decía un amigo argentino. – Estoy enamorado de tu nombre – le decía yo a su novia.

Súbitamente una masa uniforme de unas 200 libras salió trastabillando del lugar. Un tight negro que, desgraciadamente, no se guardó para sí los tenebrosos secretos de esa uniforme figura, pedía pelo y un poco de aire. Blusa blanca. Pelo castaño. No quise prestarle atención, pero sus proporciones y su estado la hacían notar. Pero, igual no estaba con nosotros, y la charla, la imagen del vestido blanco intentado volar y lo agradable del momento eran más importantes...

...pero ella estaba dispuesta a hacerse notar. Sin ningún esfuerzo, debido a su tamaño y proporciones, la “chica” en cuestión se abrió paso entre quienes estábamos ahí, por un momento me sentí como se sintió Indiana Jones en la lica en busca del Arca Perdida, se aferró a un amigo y a mí para no caerse. Sin previo aviso miró a la chica de blanco.

– Desde que te vi me pareciste lindísima. Me dije ¡QUÉ RICA ESTÁ ESA CHAVA!–

Como bien dije antes, en ese momento el mundo se le hizo más grande. O más bien su “conquistadora” pareció tomar la figura del mundo.

– Me dan ganas de lamerte la cara –

– ¡Qué tetas! –

– ¡Me fascinás! –

Una tras otra, como balas asesinas.

– Me pela la verga lo que digan de mí. Ustedes no se aflijan que estoy a verga – repetía la masa en cuestión.

Pero su espectáculo no quedaría ahí. De pronto la tomó contra uno de sus pilares, que no fui yo. Mi persona sirvió como escudo humano en el que la chica de vestido blanco se escondió y así evitar la avalancha de “cumplidos”.

–Sos una puta rica –

–Hay que probar que tan bueno estás–

El amigo que hacía unos momentos confesaba su malestar y resaca por la noche anterior ahora estaba siendo atacado por este monstruo hormonal y calenturiento. Toqueteos, arrumacos y lamidas.

Sólo hacía falta el cuarto para vomitar y de Hollywood hubiéramos pasado a la Roma de las orgías y excesos. Y vaya que esta tipa era un exceso. No cabe duda que a las mujeres se les deja pasar cualquier cosa…

Y luego se quejan.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Postales urbanas



Con septiembre se viene el Foto>30. Tristemente no me tomé el tiempo suficiente para asociarme con algún colectivo y poder participar dentro del festival. Sin embargo, y siempre desde la temática de Paisaje, realicé una serie de fotografías buscando retratar paisajes que son cotidianos para nosotros y que, en la mayoría de los casos, pasan desapercibidos.

Cuando la ciudad se vuelve parte de nosotros, no notamos realmente todos sus colores, sus olores y sus sabores. Los paisajes no sólo son montañas espectaculares o lagos maravillosos. Nuestra cotidianidad nos brinda paisajes que son únicos de nuestra realidad guatemalteca.

La población de las ciudades y sus necesidades crecen a una velocidad mayor que la capacidad de las autoridades para responder y, en ese contexto, encontramos que la sociedad urbana no tiene espacios suficientes para canalizar sus expresiones.

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martes 1 de septiembre de 2009

En el mes patrio



Pos como quien dice chocolate, ya estamos otra vez en el mes patrio. Vuelven las ventas de banderitas, el amor por los colores patrios y todas esas mamadas.

Siempre he pensado que septiembre es el mes de la hipocresia nacional, porque todo el mundo se apunta a vestirse con el azul y blanco (a conveniencia de cada uno porque unos usan hasta morado) como queriendo expiar sus culpas por su falta de compromiso por sacar adelante a este país.

Sin embargo, y para variar un poco mi tono quejista y criticón, debo de decir que en los últimos tiempos he notado un cambio de actitud en varios sectores que históricamente siempre han visto para otro lado. Hace un par de semanas, durante el festival del centro, a iniciativa de una organización que se llama Urbanistíca, se colocaron unas fotografías antiguas de la ciudad. Para mí ha sido curioso ver cómo es que los mensajes de la mara ya no van tanto por cuestiones individualistas, sino que en realidad se ha despertado un sentimiento de recuperar y hacer de este país algo mejor de lo que tenemos.

Algunos eventos que se han sucedido en los últimos meses, lejos de aplacar el maltrecho espíritu de los chapines, ha llevado a crear un ambiente de positivismo e ilusión. Por supuesto que con palabras de ánimo no se logra el objetivo. Pero es un comienzo...

A pesar de la hipocresia de nuestros políticos, de nuestro himno (el que siento que no me representa en lo absoluto), de la confusión callejera de vender banderas con diferentes tonalidades de azul (o morado) y de esos sectores que nos impiden gozar de Guatemala, ojalá este mes sea algo agradable para todos.

sábado 29 de agosto de 2009

La liga española


Pues nada, se viene otra vez la liga española y el Real Madrid viene más reforzado que nunca. Lastimosamente en Guate no tendremos facilidades para ver los partidos de la liga, ya que nuestros amigos cableros no nos quieren dar las señales de ESPN y Gol TV que si transmiten los partidos, y en cambio nos tenemos que tragar partidos de la liga portuguesa que a nadie, salvo a los portugueses, interesan. Y bueno, tristemente nuestra televisión nacional, que constantemente nos transmiten estos eventos de gratis, ya llevan un buen tiempo sin poder hacerse con los derehchos de transmisión, por lo que nos toca buscar alternativas.

Pero como igual la Internet se ha convertido en el medio más democrático del mundo, para nosotros los pobres que no tenemos pisto para pagar direcTV o cualquier sistema de televisión digital, no nos queda de otra que acudir a ver los partidos vía Internet.

Les recomiendo el sitio Roja Directa, en el que pueden encontrar mucha variedad de deportes, incluyendo los partidos de la liga española. Hoy empieza la liga con el partido entre el Real Madrid Vs. Deportivo A Coruña a las 12:00 hrs.

jueves 27 de agosto de 2009

XII Festival del Centro Histórico




Pues bueno, se acabó el XII Festival del Centro Histórico. Debo de decir que en términos generales me lo disfruté mucho. En años anteriores a este festival lo recuerdo únicamente por la venta de libros que suelen colocar en el parque central (venta de la cuál casi nunca me he aprovechado porque siempre ando sin plata), pero este año se notó que las instituciones involucradas, así como los artistas y grupos que participaron le pusieron mucho empeño, dedicación y ganas para presentar espectáculos de calidad.

Tampoco hay que engañarnos, no todo fue bueno. Esa “iniciativa” de un banco de imprimir en mantas acrílicas obras de artistas no me gusta nada. Tampoco me gustó que los organizadores no hayan considerado que en agosto llueve (aunque hay que agradecerle al Niño por la escasez de lluvia este año). Por ningún lado vi programas del festival, salvo uno que imprimieron los del Musac, pero que solamente contenía las actividades de ellos.

Por último puedo resaltar como dato curioso el tour que organizó la muni para que la mara que no conocía la vida nocturna se diera una vuelta. En realidad es una buena iniciativa y de hecho sería bueno que por las noches los fines de semana esto fuera algo cotidiano y normal, porque le daría nueva vida al centro por las noches, la gente se daría cuenta de una vez por todas que es menos peligroso el centro por la noche que la zona viva, por ejemplo. Lo chistoso sigue siendo la actitud de la gente de esos tours. Tomaban fotos como que fuera una parte de la luna y los que frecuentamos el centro somos, para ellos, seres extraños. Pero bueno esto es Guatemala.

Si quieren ver más fotos pinchen aquí

lunes 24 de agosto de 2009

De fotógrafos a bouncers


Es chistoso cómo la vida da tantas vueltas (y tan extrañas). El viernes pasado fui al concierto de Acordes por la Paz, que se hizo en el Parque Central. Ahí me junté con el Pato y estuvimos en backstage la mayor parte del tiempo. Sin embargo la situación cambió radicalmente. De pronto nos vimos obligados a jugar el papel de bouncers porque mucha de la mara se extasió tanto que se saltaban la barra de contención.

Lo chistoso de todo es que, como le decía al pato, seguramente éramos los dos tipos más enclenques, flacos y debiluchos del lugar, pero ahí estábamos controlando a las masas.

*Foto tomada por el pato

lunes 17 de agosto de 2009

Aloha


Estaba pensando en los hawaianos. No sé nada de la historia de ellos, sólo sé que los samoanos se tatúan bastante, y fueron los que pusieron de moda los tatuajes. Que tienen grandes olas para el surf y que tocan el uku lele.

Pero de ahí, cómo y quiénes habrán llegado a poblar esa isla. Tengo entendido que está hasta la chingada. ¿Cómo llegó a ser región gringa si está más cerca de Asia?

Los hawaianos...

lunes 10 de agosto de 2009

Wonder engaño


No cabe duda que, para mí, uno de los mayores engaños de los tiempos modernos es el brasier (no sé si así se escribe correctamente pero se entiende). Algunos podrán decir que son las cirugías plásticas, el botox y todas esas mamadas que los gringos se inventan para “mantenerse jóvenes”.

Sin embargo soy firme creyente que es el brasier el que nos ha engañado. Imaginen lo siguiente: vamos por la calle y de pronto se nos atraviesa una chava bonita, simpática, sonrisa atractiva y coqueta, caminado sensual, bonitos pies y una personalidad que atrapa a cuanto hombre se le cruce enfrente. La realidad es que todo eso se va a la mierda si, además de todo eso, tiene un par de buenas tetas. En ese momento nos olvidamos de su mirada cautivadora, de su personalidad y de su megasonrisa.

Y qué pasa si, la diosa fortuna nos sonríe, y la súper chica hace clic con uno. Pues nada, que lo único que nos pasa por la mente es buscar la forma de montar un campamento en ese par de tesoros que la naturaleza le proveyó. Pensamos y repensamos en formas para poder disfrutar de ese jardín del edén. Sin tetas no hay paraíso dicen por ahí. Y en efecto, este es un buen paraíso para pasar horas y horas. Nuestra propia versión de Disneyland, y menos cara (en algunos casos).

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Y finalmente, si la diosa fortuna sigue de nuestro lado, tenemos la oportunidad de acercarnos lo suficiente a ese par de senos vigorosos, espectaculares y sanos y luego PUM ¡¡¡Resulta que la chica usa los famosos wonderbra!!! Cierto es que nuestra ilusión por descubrir si tiene pecas, si el bamboleo es uniforme o disparejo, cuál es la que tiene más pequeña que la otra, y todo ese tipo de cosas no desaparece, también es cierto que resulta que Disneyland es una gran mentira, con juegos que son divertidos, pero que no son memorables.

Aparte de todo eso, también me parece injusto, porque la verdad es que nos emocionan por gusto. Claro, por ahí me pueden decir que las mujeres se ponen lo que se ponen porque se sienten bien con ellas mismas. Ya, buen argumento. Pero también es buen argumento el pensar que existen muchos tipos de brasieres, y que los acolchados, los que levantan y los que juntan y apechugan, nunca mejor utilizado éste último término, los usan también para mostrar y modificar la realidad.

Con esto no digo que siempre ando en busca de una tetona con copas doble D. En realidad el tamaño no es tan importante. Pero es que sea copa A, B, C, dejo de fuera la D, porque por más brasier que usen ahí si no hay pierde, lo que se espera es lo que se ve en las primeras impresiones. Si yo veo a una chava con tetas decentes, espero que al verla desnuda esas tetas sigan viéndose decentes. Pero para la mala fortuna que me ha tocado, resulta que esas tetas dejan de ser decentes y pasan a convertirse en desilusionantes.

Ni modo, es parte del juego no? Igual pasa con esos pantalones que les levantan el culo. O esas fajas que les moldean la cintura. El punto es realmente el engaño. Qué importa si tienen un cuerpo de revista de lencería. Si es así, mucho que mejor para uno, pero en realidad, y esto lo digo desde la mayor frivolidad posible, lo que más importa, al menos para mí, es el producto final, y creo que sería más sencillo mostrarse uno como realmente es.

jueves 6 de agosto de 2009

Los peores trabajos de la historia


Ahora que paso por una etapa pobre en cuanto a ofertas laborales que se adecuen a mis necesidades económicas y creativas, me puse a pensar en los trabajos que me parecen los peores del mundo.

5. Chef gordo recién salido de una operación de bypass gástrico: las personas que se hacen chefs, por lo general lo hacen porque les gusta la comida. Imaginarse a uno, con sobrepeso, problemas cardíacos y recién salido de una operación de bypass gástrico ha de ser una tortura para él.

4. Sonidista de película porno: ver a dos, tres, cuatro o la cantidad de chavas que sea necesaria para hacer una escena magistral en una porno. Encima de todo de que no podés participar, te toca escuchar todos sus jadeos, ver sus movimientos, ver cómo otros pisados las disfrutan (o se disfrutan entre ellas) y no poder hacer nada ha de ser peor que patada de mula en los huevos.

3. Policía junkie encargado de quemar droga incautada: esto ha de ser un verdadero dolor de huevos. Para conseguir mota o coca, siempre hay que ir de encubierto. Andar por las esquinas más oscuras o meterse a barrios peligrosos, todo esto para poder disfrutar y aplacar un poco la necesidad del vicio. Y con todo eso, tener que ver cómo se queman toneladas y toneladas de marihuana, sentir el olor y no poder disfrutarlo ha de ser doloroso.

2. Guardia nocturno con problemas de alcoholismo encargado de una bodega de cervezas: qué más se puede decir al respecto. No sólo no podés chupar en horas de trabajo porque te despiden por borracho. No podés agarrar una chela de las que estás cuidando porque te despiden por ladrón. Encima de todo cuando entrás a trabajar, seguramente todos tus cuates se juntan en un bar, cantina o tienda para tomarse un par de chelas y desconectarse.

1. Guardia eunuco encargado de un cuarto lleno de jóvenes vírgenes: este es lo peor que me puedo imaginar. Para conseguir el chance te tienen que descuartizar a tu amigo más querido. Te ponés gordo por culpa de las hormonas. Ser eunuco no te vuelve gay, por lo que ver a 10 o 20 vírgenes retozando y jugando a los almohadazos, aprendiendo a besar entre ellas y paseando en sus transparentes togas y no poder hacer nada al respecto ha de ser la peor sensación del mundo.

miércoles 5 de agosto de 2009

De cumple

Pues nada, esto ya lo había puesto, pero igual sigue siendo un bonito regalo. Feliz cumpleaños flaca...

P.D. La foto es nueva



La consecución de un ideal se estremece con rocas de vino blanco
El humo danzante figura frente al líquido
Ojos color centella, árbol de piel canela
Extrañamente la nada sucumbe en piernas carmesí
Matices que juegan a ser niños deseosos, espontáneos y jugetones
La braza encubierta se abraza a mis labios para convertirse en formas nuevas y efímeras
El sonido del asfalto crujiente rodea la noche cubierta por un manto anaranjado oscuro
La necesidad de ser necesitado resucita en presencias más poderosas
El presente emocional aún no cierra las puertas al futuro
TKM son tres letras que encierran más que un apocope
Éstas líneas intentan tener personalidad y finalidad
Las llamas de una cabellera errante y frondosa iluminan los caminos de la inmensidad
Flaca belleza con divinidad incluída
Intento controlar el deseo por dejarme llevar, por ser y no ser, por escuchar los susurros
Y el viento trae consigo voces desafiantes
No hay coherencia, sólo inercia
Las brazas se esfuman, se pierden, se entrelazan junto a restos del fumado
No hay interrogantes sólo ambición de expresar

lunes 3 de agosto de 2009

Dealin' with the pusher (parte 3) final

-Vender qué?- pregunté, aunque ya sabía la respuesta
-Pues qué más, coca. Así no tendrás más clavos de pisto y nos podemos poner a verga cuando se nos dé la gana.-

En realidad la medio borrachera que sentía, se me espantó totalmente. Busqué de reojo a la flaca para escudarme con ella, pero tenía a uno de sus cuates cuasi encaramado de ella cerca del baño. Las botellas de cerveza que estaban sobre la barra me hacían pensar que ya había “firmado” un acuerdo con el chavo.

-Mirá, la verdad es que a mi no me interesan esas chivas vos. Buena onda por el ofrecimiento, pero igual estoy esperando que me respondan de un par de lugares, y yo creo que si me sale, pero igual y si no, yo te aviso- le dije firmemente, esperando también su reacción.

-Ta bueno, no te ahuevés. Igual somos vecinos. Yo porque ando empezando y quiero hacer las cosas bien. Tomate otra chela

Mierda, pensé. Ya no quiero estar acá, pero si me voy ahorita, este pisado va a creer que me ahuevé y ahí si ya me pisé. Encendí un cigarro, tomé dos sorbos de cerveza y fui al baño. Cuando regresé, los colombianos de la mesa ya no estaban. A la par de mi “nuevo” amigo estaba un tipo peludo, gordo, hablando de heavy metal. Agarré mi cerveza y me quedé parado junto a ellos.

De pronto el celular de José sonó y me dijo –mano, me tengo que ir a la mierda, esa pisada está va de chingar. Ahí platicamos. Buena onda – y se fue. En la cuarta cubeta habían dos cervezas llenas, más la que yo tenía. Agarré una y le dije al gordo – si querés tomatela, yo me ya me voy -.

Con las dos chelas en mano me fui. Pasé un rato al pasaje pensando en cómo me iba a librar de ese tipo. Dentro de mis expectativas no contaba con vivir con un pusher junto a mí. Caminando hacía el edificio, me topé con un cuate. Le ofrecí la chela que tenía y empezamos a hablar de otras cosas.

A las dos semanas me enteré que mi nuevo amigo, José, ya se había ido del edificio. El apartamento de las chavas con quienes vivía amaneció un día con las chapas forzadas. No apareció más.

jueves 30 de julio de 2009

Dealin' with the pusher (parte 2)


En fin, había dos mesas ocupadas. En una estaban dos chavos ya medio borrachos, fumando y filosofando acerca de quién es mejor cantante de heavy metal, si Stephen Pearcy de Ratt o Dee Sneider de Twisted Sister. Mencioné que este lugar decayó muchísimo durante los últimos tres años y se convirtió en refugió de metaleros wannabes, reguetoneros y fresitas seguidores de viento en contra. Pero bueno, igual no recuerdo el tema de la charla de estos dos, pero si imagino que ha de haber sido tan interesante como el tópico que les describí anteriormente.

En la otra habían dos chavas, bastante feítas ellas. Una gordita, labios y ojos pintados de negro. Tenía una mirada que no decía nada. La otra era una flaca, morena, con ojos perdidos. Vestía una camiseta sin mangas, pantalón de lona azul y tenis. Las dos estaban acompañadas por tres patojos de unos 22 años. Todos fumaban y cantaban en coro Flor de Loto, de héroes del silencio que sonaba.

José, el nombre del nuevo amigo, y yo nos acercamos a la barra e inmediatamente pedimos el cubetazo. El chavo me habló de su traída. De por qué habían decidido vivir juntos. Después de dos cervezas, salió a hablar por teléfono y yo me quedé sólo en la barra. El lugar ya estaba algo más concurrido, y, justo al lado donde estaba sentado yo, había una mesa con unas cinco o seis personas. Eran colombianos, por el acento. Sólo una de ellas era mujer, y en realidad tenía más pinta de venir de la cuarta que de la catedral. En fin, en gustos se rompen géneros y en géneros se rompen madres, como dice mi viejo.

José entró de nuevo al bar. Al ver a los colombianos en la mesa se acercó a saludarlos muy efusivamente. De a ratos se sentaba conmigo y con ellos. Después del primer cubetazo, vino el segundo, y luego el tercero. La patoja morena de mirada perdida me empezó a parecer más interesante. Empezamos a hablar. Recuerdo que en esa época me entró mi fase de rock de los 80’s. Ella, de unos 20 años, no tenía mucha idea de lo que yo decía. Eso y que descubrí que su mirada perdida era el resultado de la combinación de una tarde de chupadera y el intento de “hacer trampa”. Pero a ella nadie lo explicó que se hace trampa con coca y no con mota.


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Sin embargo, no podía quejarme de mi noche. En realidad había resultado mucho mejor de lo que yo esperaba, ya que mi plan era el de ir al pasaje, tomar un par de chelas, esperar encontrar a alguien conocido y entablar una charla típica de sábado en la noche y luego volver a casa. En cambio me topé con que había hecho nuevas amistades, ya tenía como ocho cervezas encima y me estaba casaqueando a una patoja, que si bien no era el gran culazo, estaba mejor que la alternativa de volver solo, borracho y caliente.

Eran como las once y media de la noche. José estaba ya algo bolo. Empezó a preguntarme por mi situación laboral. –Mirá mano, yo ahorita no tengo chance. Estoy sobreviviendo con un pisto que tenía ahorrado y con algunos chancecitos que me salen- le dije.

-Pues mirá, si querés yo te consigo chance en la torre de tribunales- me dijo.
-Mmmm pues yo no tengo ni idea de qué podría hacer ahí.
-En realidad no tendrías que hacer nada del otro mundo. Yo te puedo conseguir un tu chance donde te pagan unos Q4 mil al mes. Si querés vas, si no no, pero igual la onda es que tendrías que trabajar conmigo.

En ese momento me sentí algo confundido, pero porque creía que ya sabía a donde iba a parar la charla. Momentos antes lo había escuchado, hablando con sus amigos colombianos acerca de su malestar porque esa misma semana habían apresado a uno de los capos guatemaltecos más influyentes en el mundo de la droga internacional. En realidad no reparé mucho en el tema, porque estaba medio encantado con la flaca de mirada perdida.

-Mirá pues, sólo tenés que vender para mí.