miércoles, 29 de abril de 2009

De pandemias y otros porcinos


Veo los noticieros, leo la prensa y navego por el Internet con la musiquita de 12 monkeys en la cabeza (aquella película en la que Bruce Willis viaja en el tiempo para impedir que la humanidad sea destruida por entes bacteriológicos) a causa de la gripe porcina. Sin embargo no me siento apoderado por esa paranoia masiva en la que los medios de comunicación a nivel mundial nos han querido someter. Es más, siento una especie de indignación contra los mass media.

Haciendo un rápido análisis de los contenidos “noticiosos” y del “enfoque” y “tratamiento” de la información es fácil comprender que el sensacionalismo y la prensa amarilla combinada con la prensa rosa, son elementos que predominan en las noticias de hoy. Siguiendo con el caso de la influenza, resulta ahora que de existir 103 muertos por la influenza porcina en México, ahora sólo se han confirmado veintitantos casos. Aparentemente hasta ahora de pandemia nada, sólo precaución. Sin ir más lejos, uno de los noticieros por cable, que dicen ser la visión de Guatemala, transmitía de última hora el caso de una señora que podría haber muerto a causa del famoso virus. Resultó que la señora murió a causa de una complicación por la diabetes. Sin embargo me pregunto ¿es esto información periodística o la esquina de un barrio donde las señoras sin oficio se paran para intercambiar sendos “dicen que”? A raíz de toda esta desinformación se ha creado una especie de rechazo hacía los mexicanos, Cuba canceló vuelos hacía y desde el vecino país. La ministra de seguridad, o algo así, de Alemania llegó a recomendar que la gente no viaje a España, país donde surgieron dos casos que ya fueron controlados, por temor a contraer la enfermedad.

Las reacciones a esto no se han hecho esperar, y por lo leído en foros, es fácil notar que todo esto ha generado una especie de división entre las personas, así como una mayor desensibilización hacía sectores específicos de la sociedad. Una persona que escribió en esos foros incluso llegó a mencionar que “en Estados Unidos y Latinoamérica los servicios son deplorables, nada comparado con nuestra Europa y los países del primer mundo”. Vamos de mal en peor.



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Pero tampoco hay que dejar de lado a los famosos canales “culturales” y “científicos” como el Discovery, Nat Geo y History han caído en la misma fórmula. Hacer y promocionar programas, en los que seguramente gastan bastante dinero, basados en suposiciones de gente fanática, disfrazada de investigadores y científicos. “El códice del diablo” “Las últimas profecías de Nostradamus” “En busca de OVNIS”. En todos estos programas la tónica de “supuestamente dicen que”. El colmo, ya no dicen, sino supuestamente dicen.

El documental 9/11 de Michael Moore planteaba la idea de que los medios de comunicación gringos, propiedad de las grandes multinacionales, buscan crear ambientes de terror que empujan a la gente a elevar el consumismo desmedido y sin sentido. Y cuál será la razón de los medios guatemaltecos. No creo que existan muchas transnacionales chapinas que sean dueñas de grandes cadenas televisivas con contenidos noticiosos. ¿Cuál es la razón para generar tanta paranoia y psicosis colectiva? ¿Será acaso que sólo copian modelos extranjeros, sin siquiera investigar si eso va de acuerdo al mercado local? Me voy con la segunda de calle.

Sin duda existe un aura de autodestrucción, no sólo en Guatemala sino a nivel mundial, de parte de la humanidad. Y aparentemente no es algo nuevo. Tarde la otra noche escuchaba una versión en vivo de la canción Roadhouse Blues de The Doors (que aparece en el disco An American Prayer del año 1978 por si les interesa conseguirlo). Al final de la canción Jim Morrison habla acerca de su no creencia en los signos zodiacales y sus predicciones. Al final dice algo así como “les aseguro algo, yo me divertiré antes de que las mierdas terminen (i will have my kicks before the shit house dissapear).

En fin. Yo por lo pronto seguiré vagando por las calles, mirando a la gente pasar. No soy más el extraño del pelo largo, por lo pronto, pero eso ayuda a mitigar mis penas internas. Probablemente este sea mi regreso al mundo blogger. Aún no lo sé. Igual saludos a todos y todas. Les dejo ésta canción que creo se aplica muy bien a todo lo que me vino a la mente en este texto.



miércoles, 1 de abril de 2009

La metáfora del coyote y el corre caminos


Cuando era un niño de unos 6 años aproximadamente, mi viejo me puso dos sobrenombres inspirados en mi afición a un programa de televisión y a una característica física mía. Uno de ellos era correcaminos, inspirado en una de mis caricaturas favoritas. Para mí era interesante ver noche a noche como la fuerza de voluntad superaba la falta de inteligencia, de suerte y de puntería del Coyote. No importaba el carisma que este personaje tenía, nunca lograba su objetivo. Ese carisma de hecho, hacía que yo secretamente hiciera porras y deseara que algún día capturara al bendito correcaminos. Por ahí surgió un mito, que nunca comprobé, que hubo un capítulo en el que finalmente logra acorralar al ave corredora en una cueva y que ahí se la come. No sé si eso fue cierto.

A qué viene este cuento? Pues bueno, ahora con mis 20 tantos encima, con un recuerdo que ya no recuerdo tanto acerca de ese sobrenombre cariñoso utilizado por mi viejo y con la inocencia pidiendo pelo porque ya casi no existe en mi vida, volví a ver ese programa que tanto me gustó en mi infancia. Miraba y me preguntaba cómo el coyote conseguía tanto pisto para conseguir tantos artefactos defectuosos de la compañía ACME. Al mismo tiempo me preguntaba cómo es que nunca solicitó reembolso, nunca hizo un solo reclamo a la empresa, nunca lo recompensaron por ser cliente frecuente (ni siquiera le ofrecieron una tarjeta de cliente distinguido o algo así).

Luego, inmerso como cualquier otro guatemalteco en este ambiente tenso e incierto, me sentí como el coyote y vi a ACME como al Estado que nos gobierna. Somos tan mulas, como pueblo, que aunque la tienda nos ha dado miles y miles de productos defectuosos, nunca hemos exigido un reembolso de dinero. Nunca fuimos al departamento de servicio al cliente y solicitamos un cambio por un producto que funcione. Es más, con tanto historial de fallas, nunca se nos ocurrió que nos probaran el producto antes de pagarlo y sacarlo de la tienda. Y los de ACME (el gobierno) nunca tuvieron la sutileza de tratarnos dignamente. Lo único que le importa a los de ACME es que sigamos consumiendo sus productos defectuosos, que seamos la burla de cualquiera que vea nuestra situación, y que, después de caer por un número inmenso de acantilados, peñascos, puentes y cañones, después de ser arrollados por trenes, volados en mil pedazos por artefactos defectuosos y aplastados por rocas y catapultas, regresemos con nuestra ilusión por alcanzar nuestros sueños, y caigamos otra vez en la trampa de ACME.

No sé, a lo mejor es momento, después de una larga historia de desengaños, mentiras y burlas, que exijamos una modernización de ACME, para que podamos, en cualquier momento que queramos, ir, reclamar y solicitar, si es necesario, un reembolso por un producto que no nos sirvió. A lo mejor, incluso, podríamos exigir que se terminara con el monopolio de ACME y tuviéramos alguna otra alternativa para comprar nuestras catapultas y patines con cohetes. De esa forma, creo, el mito ese de que podemos alcanzar el sueño de vivir en una tierra de oportunidades pueda ser comprobado…